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Kuznetsova, de 20 años, sumó el sexto título de su
carrera, el primero de categoría Tier I y el segundo más importante de su
palmarés tras el US Open. A partir del lunes ocupará el décimo puesto de la
clasificación tras alzar un trofeo por el que se embolsará 533.250 dólares.
Con su derecha plana bien afinada, la jugadora de
San Petersburgo dominó a Sharapova con la misma contundencia y autoridad con la
que barrió en semifinales a la número uno del mundo, la francesa Amélie
Mauresmo.
El "momento para celebrar" llegó bastante
rápido para la jugadora criada en Barcelona bajo los consejos de Emilio Sánchez
y Sergio Casal, en apenas una hora y media de juego. Pudo resolverlo antes, con
una ventaja de 5-2 en el set inicial, pero Sharapova ganó su saque, quebró el
servicio de su rival y se situó 4-5, reabriendo la lucha.
Pero no habría lucha. Kuznetsova volvió a
quebrar el saque de Sharapova, se llevó el set y allanó el camino hacia la
victoria en la octava final entre rusas desde 2003. Fue el tercer triunfo de
Kuznetsova en cinco enfrentamientos con Sharapova.
"Fue un poco duro hoy, creo que Svetlana fue
muy superior", confesó Sharapova, que estuvo lejos de ser la jugadora explosiva
y precisa que suele ser. La desgastante victoria de la noche del viernes ante la
francesa Tatiana Golovin le pasó factura a la rusa, que permanecerá como número
cuatro del mundo. "No pude jugar dos puntos consecutivos bien, creo que no
estaba del todo bien tras mi último partido", aseguró la rusa de 18 años, que
admitió estar cansada mentalmente.
"Creo que definitivamente necesito un tiempo de
descanso", dijo con una agotada sonrisa, mientras el mismo público que en la
noche del viernes la había abucheado le dedicaba un generoso aplauso de
consuelo. Sharapova, residente en Florida desde la infancia, luchaba en casa
para conseguir lo que hasta ahora sólo la alemana
Steffi Graf (1994, 96) y la belga
Kim Clijsters (1995) han logrado,
ganar el mismo año en Indian Wells y Miami, 12 victorias en 20 días de
competición. |