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Primero: la estadounidesnse
Lindsay Davenport (segunda en el circuito de la WTA) se quedó con la final del
torneo de Bali, al vencer a la italiana Francesca Schiavone en dos sets -6/2 y
6/4-, y quedó a escasos 183 puntos de arrebatarle el reinado que ostenta desde
hace muy poco.
Pero no fue todo. Minutos más
tarde, la bella rusa debió soportar un segundo traspié. Esta vez en cancha,
Sharapova no fue capaz de vencer a Venus Williams en el match de exhibición que
jugaron en Corea del Sur, cayendo por un doble 6/4.
Sin embargo, en Seúl estaban
felices con la presencia de la diva, ya que, pese a la derrota, la originaria de
Siberia demostró que su belleza no es sólo exterior, sino que también tiene un
corazón digno de admirar.
Esto porque, tanto ella como la
Williams decidieron donar el dinero que se les entregó como premio en este duelo
amistoso a una organización coreana encargada de prestar ayuda a huérfanos,
ancianos y minusválidos. En total, 24.730 euros que, sin duda, dibujaron más de
una sonrisa en quienes lo necesitaban.
Ahora, Maria está concentrada
para su debut en el torneo de Pekín, donde pretende volver a extender las
diferencias con Davenport y dejar claro que ella es única e irremplazable. |