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Sharapova, confirmada en 2004 como una de las sensaciones del tenis femenino,
producto genuino de la fructífera cantera rusa, necesitó agotar las tres mangas
para doblegar a Jankovic, una tenista completa en su repertorio pero a la espera
de rentabilizar su talento con un éxito sonado.
La raqueta de
Belgrado, de 20 años, sólo atesora un título ATP (Budapest 2004) y nunca ha
sobrepasado la segunda ronda de un grande. Vigésima segunda en la clasificación
mundial, partió como tercera favorita en Birmingham y no se vino abajo a pesar
de la repercusión internacional y el palmarés de su adversaria, que ganó con
aparente facilidad la manga inicial de la final (6-2).
Además de talento,
Jankovic aglutina espíritu de lucha y aspiraciones para alcanzar un papel
preponderante dentro del circuito. Mejoró y reaccionó con firmeza para
adjudicarse el segundo set después de romper en dos ocasiones el servicio de la
rusa.
Sharapova, a pesar de
su mayor juventud (18 años), tiene una amplia experiencia. En sus vitrinas
acumula, con este, diez triunfos WTA. Eso, su condición de última vencedora y el
hecho de ser la segunda jugadora del mundo, la pusieron como la primera favorita
en Birmingham. Y no decepcionó.
Recuperó gran parte
de su mejor repertorio para vapulear a Jankovic en el set definitivo. Tiró de
fuerza y de contundencia en sus golpes, sostenidos en la firmeza de su saque. La
serbia no tuvo opción e entregó el partido después de perder por 6-1 en el
definitivo. |