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Nadal acabó llorando después de consumar su
victoria en una hora y 53 minutos. No era para menos, pues con un tenis
soberbio en los dos últimos sets, y ante el mítico Bjorg Borg en las gradas
(hizo el sorteo de elección de saque), obtuvo su décimotercer título, el
primero esta temporada, y lo más importante, ante Federer, con quien mantiene
una pugna en el circuito que en el 2005 acabó con 11 títulos cada uno.
Suena a buen augurio para lo que resta de
temporada, teniendo en cuenta que el torneo de Dubai se disputa en pista
rápida y lo que viene ahora antes de la tierra batida son los Masters Series
de Indian Wells y Cayo Vizcaíno. Del Masters Series de Madrid, su última final
en octubre del 2005 a la de Dubai, primera en el 2006. Cuatro meses de espera
por lesión, con reaparición en Marsella, donde alcanzó semifinales, y acceso a
otra final, ganando de la misma forma. Pues, si en la capital española levantó
dos sets para triunfar en cinco ante el croata Ivan Ljubicic, en la capital de
los Emiratos Arabes hizo lo propio en tres, pero ante el número uno del mundo.
Vencer a Federer en una superficie como esta,
donde el suizo llevaba 56 victorias consecutivas, no fue nada fácil para
Nadal. Sobre todo en el primer set donde la derecha de Federer, y una soberbia
combinación de golpes, liftados y cortados, además de su exquisita volea
llevaron al número uno a hacerse con este primer parcial en solo 28 minutos.
Nadal parecía hundido al final de este parcial. Sobre todo porque jugaba a
tres metros de la línea de fondo y permitía que Federer despachara con
comodidad desde el medio de la pista. Y además rompió cuerdas en el primer
juego, un presagio que parecía negativo.
Pero el resto del español mejoró notablemente
y el saque de Federer disminuyó en efectividad. Y si en el primer set el suizo
conectó seis directos, en el segundo solamente anotó uno. Las piernas y la
garra de Nadal hicieron el resto, y con una ruptura en el noveno juego inició
el asalto a lo que parecía imposible.
Federer era ahora el hundido y su cara
reflejaba la misma impotencia que en las semifinales de Roland Garros el
pasado año, donde se vio desmoralizado ante el juego de Nadal. Sus errores se
acumularon y el de Manacor se aprovechó de ello para situarse 2-0.
No obstante, Federer no bajó los brazos.
Rompió en el cuarto con un prodigioso derechazo e igualó el partido, que cobró
de repente más emoción porque los peloteos se hicieron más largos y profundos,
lo que beneficiaba sin duda a Nadal. Fue la estrategia del español la que
triunfó porque Nadal se hizo fuerte al fondo, e incluso se atrevió a rematar
varios puntos en la red. La ruptura en el noveno precipitó el desenlace,
porque luego el campeón de Roland Garros no falló.
De haber ganado, Federer se hubiera hecho por
primera vez con un torneo cuatro veces. El suizo no había perdido un solo set
esta semana y desde que el jugador de Manacor le derrotó en las semifinales de
París llevaba nueve finales seguidas, con una sola derrota, la de la Copa
Masters de Shanghai ante el argentino David Nalbandian, pero esta vez tropezó
ante un increíble Nadal que lleva ya diez finales ganadas consecutivas. |