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El tenista Rafael Nadal,
que lleva alejado de la pista más de cuatro meses, debutará este año en el
Torneo de Marsella que dará comienzo el lunes. El mallorquín tiene la
intención de coger el ritmo de competición y que será una buena piedra de
toque, puesto que su objetivo es "llegar a Indian Wells con un nivel físico y
tenístico aceptable".
Cuando aún retumba el eco del ruido de los lamentos de decepción surgidos
por la eliminación de España de la Copa Davis ante Bielorrusia en Minsk a las
primeras de cambio, el retorno de Nadal asoma más allá de una buena noticia
deportiva. La vuelta al circuito de la principal raqueta de la "Armada"
reaviva la esperanza y el estado anímico del tenis español.
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Pero el balear no ha querido correr riesgo alguno. El 23 de octubre del
pasado año disputó su último encuentro inicial. La final del Masters Series de
Madrid frente al croata Ivan Ljubicic. Fue su undécimo título del 2005, el año
de su explosión, en el que aglutinó el triunfo en Roland Garros, su primer
Grand Slam, con los cuatro Masters Series -Canadá, Madrid, Montecarlo y Roma-
y las victorias en Acapulco, Barcelona, Bastad, Pekín, Costa Do Saudipe y
Stuttgart.
La final en el Rockódromo madrileño supuso un adiós precipitado a una
temporada de ensueño. Las dolencias en el pie izquierdo y un severo castigo
físico consecuencia de un esfuerzo excesivo, apartaron de la competición al
número dos del mundo. A la única amenaza del suizo Roger Federer. Nadal
renunció primero al Masters Series de París. Después, en Shangai, a la lucha
por la prestigiosa Copa Masters. Y en el 2006 ha estado al margen del primer
'grande' del ejercicio, el Abierto de Australia, y del compromiso de entrada
en la Copa Davis. Frente a Bielorrusia en Minsk, saldada con derrota para el
cuarteto de Emilio Sánchez Vicario.
El balear ha elegido una superficie rápida y una pista cubierta para su
entrada en acción. Aunque su perspectiva se detiene en los Masters Series de
Indian Wells y Miami, de los que se adueñó Federer hace un año, paso previo
por Rotterdam y Dubai. "Me encuentro bien. Estoy bastante mejor. El
reencuentro con las pistas será difícil al principio y pasaré por momentos
complicados en los primeros compromisos. Mi idea es llegar a los dos primeros
Masters Series del año -Indian Wells y Miami- con aspiraciones y bien
físicamente", apuntó Nadal, que hace días disfrutó del reencuentro con las
pistas en un encuentro de exhibición disputado en Tarbes (Francia) contra
Fabrice Santoro.
Olivier Rochus compartirá el protagonismo de la vuelta de Nadal, que
intentará mejorar este año el registro de 79 victorias y 10 derrotas que firmó
el pasado. Transita por el puesto 30 del ránking el belga, que ha perdido ya
dos veces con el mallorquín (Montecarlo 2005 y Dubai 2004) después de iniciar
la relación de enfrentamientos con un triunfo (Mallorca 2002). "Estoy muy
contento de volver a entrar en acción. He estado mucho tiempo fuera de la
competición pero espero regresar a tiempo y tener partidos para volver a
encontrar mi nivel", señaló Nadal.
"Rochus es un buen jugador, con talento. Tendré que ser disciplinado para
poder ganar", añadió el balear antes de entrar en acción en Marsella, donde se
encontrará con parte de la elite del circuito, como los croatas Ivan Ljubicic,
segundo favorito y Mario Ancic, sexto. Además del ruso Nikolay Davidenko, el
sueco Thomas Johansson y el francés Richard Gasquet.
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