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Nadal demostró que sigue siendo un rival
temible en la tierra batida y fue eliminando uno a uno a sus rivales en los
partidos disputados al mejor de dos desempates de siete puntos cada uno en una
sesión maratoniana que empezó a las 15.30 horas y acabó pasadas las nueve de la
noche. Primero se impuso al alemán Rainer Schutler (7-5 y 7-5), después a su
compatriota Tomeu Salvá (7-1 y 7-2), y, finalmente, ya en un partido a dos sets,
derrotó al valenciano Ferrer (6-3 y 6-2).
Ferrer, por su parte, había llegado a la gran
final tras imponerse a Feliciano López (7-3; 8-6) y al argentino Mariano
Zabaleta (7-4 y 9-7). Zabaleta, por su parte, había dejado en el camino al sueco
Joachim Johansson.
"Santa Ponsa es un sitio inmejorable para jugar
al tenis, está muy bien, pero a mí me agradaría que Mallorca organizara, como lo
hacía hasta hace algunos años atrás, un torneo de la ATP", declaró Nadal tras
recibir el trofeo de manos del alcalde de Calviá, Carlos Delgado. Después, el
vencedor de los torneos de París, Roma y Montecarlo, realizó unas breves
declaraciones a los medios de comunicación, se puso el traje de baño y corrió
para darse un buen chapuzón en la playa de Santa Ponsa.
La sorpresa negativa del torneo de tenis en la
playa, fue la temprana eliminación de Carles Moyá (7-2; 4-7 y 8-6) a manos de su
paisano, Tomeu Salvá, que se había clasificado tras ganar la fase previa. Moyá
no pudo con el empuje y ganas de Salvá, un tenista en alza, de la misma
generación de Nadal y que disputaba con éste partidos muy reñidos hace pocos
años atrás en los torneos insulares.
El otro gran favorito, Feliciano López,
reciente cuarto finalista en Wimbledon, Feliciano López, cayó ante David Ferrer
por 7-3 y 8-6. El toledano acusó el cambio de superficie y aunque luchó por
todas las bolas, no pudo con la mejor forma física y técnica de Ferrer.
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