Agarrado a una réplica en pequeño de la Copa de los Mosqueteros (la grande hay
que devolverla), el campeón de Roland Garros ocupó, puntual, Madrid a sus pies,
su puesto frente al grupo de periodistas que no pudo seguirle hasta Halle, donde
el miércoles, sobre hierba, perdió su primer partido después de encadenar 24
victorias consecutivas, todas en tierra batida.
A pesar de su contundente triunfo en la capital
francesa, el mallorquín nunca lo tuvo claro hasta el último error de Puerta, el
que le dio el título. "Nunca me consideré favorito hasta que no levanté el
trofeo, ni siquiera tras ganar al 'número uno' en semifinales". Y como siempre,
su discurso humilde, cabeza sobre los hombros. "Tengo los pies en el suelo. Sé
que voy a perder partidos, si no sería Federer".
Superada la fase de felicitaciones,
agradecimientos y agasajos, Wimbledon ocupó toda la atención. Antes, Nadal quiso
relativizar su derrota en Halle ante el alemán Alexander Waske. "No creo que
perder ante Waske altere mis planes para Wimbledon", aseguró antes de reconocer
que había acusado el cansancio "sobre todo psicológico", más que el cambio de
superficie.
Hasta el miércoles desconectará en Manacor, en
casa, con los suyos, con sus dos tíos, Toni y Miguel Ángel, los que le ayudan a
asimilar sin agobios todo este lío de la fama. Luego, otra vez al avión, destino
Heathrow. A Londres, donde al menos durante cinco días podrá adaptarse a las
pistas del All England Tennis Club de Wimbledon, donde ya fue semifinalista en
su etapa júnior y donde, en su única presencia con los mayores (2003) superó dos
rondas. Tenía 17 años recién cumplidos. Antes, con su edad, sólo Becker había
llegado tan lejos.
"Sé que no voy a ganar en Wimbledon, el único
objetivo es aprender para algún día hacer un buen torneo", reitera, siempre en
castellano, porque el inglés, aunque progresa, aún le hace sudar. Como pudo
respondió a una compañera del 'Mirror', y cuando al fin supo hilvanar una frase
ante el cachondeo generalizado, resopló, y en su lengua apunto: "Uf, galáctico".
Nadal también hace planes para el verano,
aunque después de Bastad (Suecia, tierra batida), no cuenta con un calendario
fijo. Sí es segura su participación en los dos próximos Masters Series, Montreal
y Cincinnati, antes de viajar a Nueva York para disputar el US Open. También
acudirá Federer, la referencia. El objetivo de todo tenista es alcanzar la cima
del circuito, "aunque ahora mismo está muy caro, casi imposible. Con Federer,
finalizar en el número dos es como hacerlo en el uno". |