Después de 378 puntos, 51 juegos con 18 rupturas de servicio, la final que
comenzó a las tres y media de la tarde y finalizó cuando ya era noche cerrada en
el Foro Itálico encontró un ganador porque no quedaba más remedio. Aunque el
premio volvió a ser para Nadal, de Roma, en una prolongación de la final
disputada hace un par de semanas en Montecarlo, salieron dos campeones, los dos
favoritos indiscutibles, con permiso de Gaudio -más irregular-, para la próxima
edición de Roland Garros."Ha sido el
partido más duro de mi vida", asegura Nadal, exhausto, que durante esta semana,
en cuartos y semifinales, había ofrecido síntomas de fatiga como él mismo
reconoció después de eliminar a David Ferrer. "Estoy hecho polvo", continúa,
"pero una final así no se presenta cada día". Cada día no, pero el nuevo 'número
cinco' del mundo se ha acostumbrado a pelear por un título casi todas las
semanas. En los últimos siete torneos disputados, Nadal ha alcanzado el último
partido en seis ocasiones y en cinco de ellas se llevó la victoria. Desde que se
impuso en Brasil, en febrero, sólo se le escapó de la Miami, ante Federer, sobre
pista dura.
En tierra batida, el mallorquín registra una
marca digna de Lendl o Borg (31-2) y este año ha logrado ya seis victorias más
que Federer, que tan sólo ha perdido dos partidos por las seis derrotas del
español, dos de ellas sobre su superficie favorita, ante Gaudio en Buenos Aires,
y ante Andreev, su próximo rival en Hamburgo, en Valencia. Al torneo alemán
acude el lunes a convertirse en el primer jugador de la historia capaz de sumar
en una misma temporada los tres Masters Series que se disputan sobre ladrillo y
a diez puntos de Federer en la Carrera de Campeones de 2005.
Para lograrlo necesitaría otros seis triunfos
consecutivos, lo que ampliaría su racha hasta 23. Y hoy, sólo los límites de la
naturaleza parecen cruzarse en el camino, porque, al 80% de su nivel, ni el
mejor Coria, en dos ocasiones, es capaz de ganarle. Lo tuvo cerca el jugador de
Santa Fe. Con su hombro nuevo (se operó el pasado verano) y con la colaboración
de Josep Perlas, el hombre que llevó a Moyá hasta el 'número uno' del mundo, su
progresión parece conducirle a una nueva final en París, su obsesión tras dejar
escapar el año pasado la 'Copa de los Mosqueteros' ante Gaudio en un partido de
locos, como el de Roma.
Pero si entonces fue a ver quién fallaba menos,
en Roma fue a ver quién acertaba más. Dos restadores, valientes, siempre al
ataque, protagonizaron un espectáculo lleno de alternativas en el que un 'break'
era contestado con otro. La derecha y el revés cruzado de Nadal, las dejadas de
Coria, su toque mágico cerca de la red, el bote pronto. Una gozada, y todo a mil
por hora, sin tregua. Un set para cada uno, reacciones inesperadas en cada
manga, imprecisiones dramáticas en puntos importantes y, al final, un 'tie
break'.
A él llegó Nadal después de remontar un 3-0 en
contra y servicio de Coria. "Sin la ayuda del público no lo habría conseguido",
agradece después, "habría perdido 6-2". Llegó al desempate después de
desaprovechar una bola de partido con 6-5 en el marcador. Desperdició también un
5-1 en el 'tie break' para añadir más épica a la victoria. "Me encuentro cansado
física y mentalmente", dijo tras derrotar en la jornada anterior a David
Ferrer". |