Moyà no se arrepintió de su decisión tras conocer la derrota del equipo español
en Bratislava. "Esa semana aproveché para descansar y preparar Indian Wells. Y
dejarme de cambios de superficies y viajes largos... ya no tengo 20 años",
asegura antes de sentenciar: "Cuando digo una cosa, normalmente la cumplo".
Tampoco se siente culpable porque durante "varios
años fue mi mayor objetivo e intenté ganar la Davis a muerte". Hoy, objetivo
cumplido tras liderar a uno de los equipos con más alternativas de la
competición, cree que en pocos meses las cosas han cambiado mucho. "El ambiente
es diferente al del año pasado. Se hizo una cosa, unos están de acuerdo y otros
no, pero eso hizo que ahora no sea lo mismo que antes", dice mientras piensa en
la decisión de la federación de prescindir de uno de los capitanes, Josep
Perlas, ahora entrenador del argentino Guillermo Coria.
La decisión federativa, apoyada en un argumento
de incompatibilidad laboral, decidida presuntamente por su presidente, no gustó
nada al tenista mallorquín, que durante muchos años trabajó con Perlas y con el
que siempre ha demostrado mantener una buena relación. En cualquier caso,
"tenemos que arreglarlo entre nosotros... no hay por qué decir nada fuera",
añade. "A Pedro Muñoz [presidente de la Federación Española de Tenis] no tengo
nada que decirle, y si le digo algo lo haré a la cara. Como dice él, los
jugadores que se dediquen a jugar. Yo me dedico a jugar".
Los altibajos en su tenis, los resultados
mediocres obtenidos hasta la fecha, le preocupan menos. "Imagino que ganar la
Davis representó alcanzar mi mayor meta y, quizá, uno tiende a relajarse y ver
las cosas diferentes. Luego me he entrenado duro. Mi mejor nivel está por
llegar". |