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En la primera final
sin protagonistas argentinos desde que
el torneo ATP de Buenos Aires arrancó su segunda etapa en 2001, Moyá jugó
claramente "de local", alentado por los 6.000 espectadores que colmaron el
Buenos Aires Lawn Tennis Club, bajo un fuerte sol y con una temperatura de 33
grados. "Esto es increíble. Cuando
llegué aquí no estaba con mucha confianza. Los primeros partidos me costaron,
pero a partir de cuartos empecé a encontrar mi nivel, tal vez por la química que
siempre ha habido para mí en esta pista", afirmó Moyá, quien asumiendo su rol de
"argentino" en esta final jugó vestido de celeste y blanco.
El mayor rodaje
del mallorquín en instancias decisivas fue clave. Al sorpresivo finalista
Volandri, que jugaba su sexta final y sólo ganó una de ellas, parecen "pesarle"
los partidos cuando va arriba y tiene que definirlos. En el
primer set, el italiano dejó pasar sus
oportunidades. La más clara fue cuando estaba 5-3 y 15-40 arriba, pero no
aprovechó ninguno de esos sets-points, y después su oponente rompió para 5-5 y
emparejó todo. En el tie-break, llegó a 6-6 después de estar 4-0, pero tampoco
pudo cerrarlo, y Moyá se llevó la primera manga.
"Dudé un poco cuando me quebró y sacó para set.
Pero después yo pude volver a quebrar para 5-5 y pude sacar adelante el
partido", reconoció el español, quien fue número uno del mundo durante dos
semanas en 1999. El festejo de puños cerrados de Moyá cuando definió en la red
para quedarse con el primer parcial fue un signo de lo difícil que le resultó al
mallorquín imponer el poder de su derecha, ante un
Volandri que es sólido desde el fondo
de la cancha, contraataca con intensidad y tiene excelente revés.
Pero el
segundo set fue otra historia. El "mensaje" que había mandado el
campeón de Roland Garros 1998 pareció llegar a destino: Volandri no pudo salir
del rol de protagonista secundario y a Moyá le bastó quebrar en el tercer game
para encaminarse a una victoria que ya no estuvo en riesgo, y que selló con un
ace. Enseguida llegó una espectacular ovación y el momento de levantar otro
trofeo.
"El año pasado fue muy duro para mí, pensé que
nunca más levantaría un trofeo. Pero luego hice final en Chennai y aquí pude
rematar. Ojalá que haya más en Buenos Aires, que no sea el último ni muchos
menos", dijo Moyá, que se va de la capital argentina con la sensación de que su
objetivo de meterse nuevamente en el top 20. Desde su actual puesto 34 en el
ranking, no está tan lejos. |