En Holanda, bajo techo,
el 'ex número uno' del mundo defiende 175 puntos, el último gran botín logrado
en 2004 y que le obliga a alcanzar las rondas finales si no quiere descender aún
más en la Lista de Entradas de la ATP, clasificación permanente que establece
los cabezas de serie de los torneos.
"Se está entrenando bien, físicamente se
encuentra fuerte aunque la lesión de tobillo que se produjo en Australia aún le
impide ejercitarse con normalidad", aseguró a elmundo.es su entrenador, Antonio
Martínez Cascales. "Por lo demás, todo marcha bien. A la raqueta nueva", que
cambió por cuestiones comerciales durante el último Masters Series de Madrid,
"ya se ha adaptado por completo".
Después de Rotterdam, a Ferrero le será más
fácil sumar los puntos necesarios para tratar de clasificarse entre los 32
mejores del mundo de cara a Roland Garros. Según el calendario acordado con
Martínez Cascales, el jugador viajará después a Dubai, torneo que ya ganó en
2001 y donde un año antes también disputó la final, para afrontar después los
dos primeros Masters Series del año en Indian Wells y Miami. En 2004, Ferrero no
participó en ninguno de ellos debido a una inoportuna varicela, así que los
1.000 puntos que se ponen en juego entre ambas citas suponen una buena
oportunidad para despegar en la clasificación, aunque al valenciano nunca se le
dieron bien ninguno de estos eventos. Sólo una vez, en Miami, alcanzó los
octavos de final.
Una vez finalizada la primera ración de la
temporada sobre superficie dura, la tierra batida centrará toda la atención del
circuito y más aún en el caso de Ferrero, que entrará en contacto con su hábitat
natural en el torneo de Valencia. En casa, tratará de mejorar las semifinales de
la temporada anterior (perdió contra Verdasco) antes de acudir a Montecarlo,
otro punto importante del calendario y uno de sus torneos predilectos, que ya ha
celebrado en dos ocasiones y donde tampoco se verá sometido a la presión de los
puntos. Sólo defiende uno.
El Godó de Barcelona o Estoril, Roma y Hamburgo
se presentarán como los últimos tests del calendario, que también incluye la
primera ronda de Copa Davis, entre el 4 y 6 de marzo, ante Eslovaquia, antes de
aterrizar en París. Allí se comprobará si el año 2004 fue un incidente
desafortunado y aislado en la carrera de Ferrero o si, por contra, el mal ha
afectado los cimientos de su tenis.