Los números le dan alegría al Real Madrid. La jornada ha resultado beneficiosa.
Pero el desarrollo de su sistema de juego sigue alimentando la incertidumbre, si
no la depresión. Sin Raúl -protegiendo su tobillo para la gran cita del próximo
domingo- Zidane y Beckham, Vanderlei Luxemburgo confeccionó una alineación de
circunstancias para sacar el resultado y dejar la brillantez para la próxima
ocasión. Reapareció Michel Salgado, que dio solidez a la defensa, pero Guti y
Samuel vieron tarjetas amarillas y no podrán enfrentarse al Barcelona.
Tras una salida alegre, en la que Ronaldo rompió
su racha negativa marcando un gol injustamente anulado por el árbitro, el
Albacete fue tomando el mando del partido. Y no necesitó más que una
aproximación para colocarse con ventaja en el marcador. Un tiro de Redondo puso
en jaque todo el optimismo que había sembrado en el Real Madrid el empate del
Barcelona ante el Betis.
El Albacete es un equipo que desarrolla un
fútbol aseado, pero sin agresividad defensiva y con mucha ingenuidad ofensiva.
La compensación arbitral al error inicial llegó con la concesión del gol de
Helguera, que se apoyó sobre Peña para conectar el cabezazo que valía el empate
madridista.
En el Madrid sólo los detalles de Owen, la
habilidad en movimiento, le daban sensación de equipo poderoso. Las apariciones
esporádicas de Guti, saliendo de muy atrás, completaban el perfil positivo.
Ronaldo sigue echándole corazón y vida a su rehabilitación como goleador, pero
está muy solo y recarga sus acciones con un barroquismo exagerado. Gozó de una
ocasión que le detuvo el portero Valbuena y estrelló un balón en el palo.
Pero fue el binomino Guti-Owen el que
desequilibró el choque segundos antes del descanso. El inglés recibió un pase en
profundidad que remachó con certera limpieza ante el portero del 'Alba'. Y el
resto fueron minutos de la basura. Se podría decir que el Madrid jugó con fuego,
porque esperaba al contragolpe y se dejaba dominar por el Albacete. Un dominio
falso, desde luego, pero peligroso ante cualquier rival que no lleve el estigma
de inoperancia con el que carga el equipo manchego. |