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Se repitió la historia. Kimi Raikkonen salió
primero, imparable, y distanció a Fernando Alonso en las primeras vueltas. Pero
el McLaren del finlandés volvió a pararse cuando tenía la carrera controlada y
sirvió en bandeja una nueva victoria a Fernando Alonso, que ya suma seis en el
Mundial y aventaja a su rival en 36 puntos. El campeonato, casi sentenciado.
Había cierta leyenda de fortuna en torno a Michael
Schumacher estos últimos años. Un aura que le mantenía inmune a cualquier tipo
de problema y que era una ayuda inestimable al ya de por sí gran talento del
piloto en cuestión. Pues bien, esa 'flor' hoy en día es propiedad de Fernando
Alonso. Él es el más fiable, posiblemente el mejor piloto de la actualidad, pero
su coche hoy por hoy no es el mejor. Pero cuando la impotencia se viste de negro
y plata y se apellida Raikkonen, todo parece más fácil, rodado. |
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Y en Hockenheim volvió a pasar.
El finlandés no había acabado ninguna carrera en este trazado
en las cuatro veces en las que había participado, pero pese a
ser el más rápido durante el fin de semana e incluso en
carrera, para él también esta vez hubo quinto malo. Su
monoplaza dijo 'basta' una vez más y todo se puso de cara para
Fernando Alonso, que inevitablemente y pese a la lógica
prudencia, afrontaba el Gran Premio pensando en campeón.
Fiel a esta máxima, Alonso en
ningún momento dejó de jugar con la calculadora. Lo importante
era acabar, sin arriesgar demasiado, sin apostar la diferencia
en la clasificación al riesgo de una mejora que ante la
superioridad del McLaren no era posible. Pero el premio a la
fiabilidad llegó mediada la carrera, donde la exigencia es
máxima. Su rival, fuera de la pista sin saber qué ocurrió esta
vez; su camino hacia el triunfo, despejado. El título mundial,
ya en el horizonte, cada vez más cerca, cada vez más suyo.
Por detrás del asturiano, la
lucha fue intensa. Michael Schumacher lo intentó todo para
agradar a su público y alcanzar un puesto entre los mejores,
pero esa infalibilidad que tenía tiempo atrás ya no le
acompaña. El alemán fue cediendo tiempo y protagonismo desde
el comienzo a favor, sobre todo, de Juan Pablo Montoya. Su
remontada desde la última posición desde la que salió no debe
quedar ignorada. En las primeras vueltas ya se colocó noveno y
una buena estrategia y su habitual agresividad terminaron
colocándole en una segunda posición que tiene un sabor, pese a
todo, más agrio que dulce para McLaren.
Jenson Button fue otro de los
protagonistas. El inglés consigue en Alemania su primer podio
de la temporada. Un golpe de autoestima que el británico
necesitaba tras el polémico comienzo de temporada y la sanción
posterior. Button sigue lejos de las opciones de victoria,
pero fue una sorpresa agradable en Hockenheim, capaz de
aguantar cuando tuvo que hacerlo y de mostrar agresividad
cuando lo necesitó, destacando un memorable adelantamiento a
Michael Schumacher que supuso su mejor incentivo para alcanzar
el podio, un justo premio para un buen piloto.
El inglés ganó la pelea por
el cajón, a la que también aspiraban Fisichella y el propio
Michael Schumacher. 'Físico' al menos regaló un adelantamiento
sobre el Ferrari en la última vuelta, pero un análisis más
frío de la carrera deja para el recuerdo una mala salida y una
notoria desgana mientras no tuvo un objetivo a la vista.
Cuando Schumacher apareció en su mirilla fue a por él, aunque
el alemán bastante hizo en las últimas vueltas con mantener su
coche pista. Al final, quinto puesto para el 'kaiser', un
saludo amargo a su público y un aura de éxito desgastada. Los
flashes de las cámaras esta vez fueron para el que lo tiene
todo para ser su sucesor, Fernando Alonso. |