Alonso volvió a cimentar su incontestable victoria en los entrenamientos -o
quizá antes, en Malasia-. El viernes fue el mejor piloto oficial en la segunda
sesión libre, la primera para él, y el sábado aprovechó que era el último en dar
la vuelta de calificación para 'volar' sobre una pista impoluta y dejar la 'pole
position' prácticamente atada. Schumacher, que el sábado había sido tercero,
logró arrebatarle a Trulli la segunda posición en la calificación del domingo,
pero de nada le sirvió colocarse al lado de Alonso en la parrilla de salida.
En cuestión de décimas de segundo, Alonso se
colocó delante de Michael Schumacher, le cerró el paso en la primera curva y
dejó al alemán a merced de Trulli, que a punto estuvo de adelantar al F2005.
Pero el siete veces campeón del mundo acortó su trazada al paso por el segundo
giro y obligó al italiano a pisar el freno cuando éste ya tenía el interior casi
ganado. Fue una maniobra brusca, sin miramientos, pero así de fiero es el piloto
de Ferrari.
La situación de carrera se mantuvo invariable
durante algunas vueltas. Tras un primer estirón de Alonso, empujado por el
estupendo funcionamiento del R24 y un pilotaje impecable del asturiano,
Schumacher empezó a recortar distancias hasta colocarse a escasas décimas. Dos
vueltas rápidas consecutivas animaron al alemán a pasar al ataque, pero la
euforia por las buenas sensaciones que le transmitía el F2005 le jugó una mala
pasada.
Cuando se cumplía la duodécima vuelta,
Schumacher apuró demasiado en la curva más cerrada del circuito, una complicada
horquilla de casi 45º, y se salió de la pista envuelto en una densa nube de humo
que salía de sus neumáticos. Fue la última vez que vio a Alonso de cerca, porque
el alemán, aunque logró regresar a la pista, tuvo que dirigirse precipitadamente
hacia los 'boxes' y allí tomó la decisión de abandonar la carrera por un
problema hidráulico derivado de la violenta frenada.
Fue la última demostración del definitivo
hundimiento de Schumacher. Aunque el alemán valoró positivamente el debut del
F2005, no parece que el piloto de Ferrari tenga posibilidades ante el binomio
Alonso-Renault. El español manejó la carrera de Bahrein a la perfección, igual
que en Malasia. La presión por el liderato del Mundial no representa una carga
para él, todo lo contrario. El de Oviedo está encantado con su privilegiada
situación y sabe perfectamente lo que tiene que hacer para administrarla y
conservarla.
El abandono de Schumacher afeó el estreno del
F2005, un poco nervioso y difícil de controlar. Por primera vez desde 1998
Ferrari no ganó una carrera coincidiendo con el debut de un nuevo prototipo. Los
pilotos de la escudería italiana siguen siendo los más irregulares desde que
empezó la temporada. En Australia abandonó Schumacher y Barrichello acabó en el
podio, en Malasia se retiró el brasileño y el alemán sumó sus dos primeros
puntos, y en Bahrein volvieron a intercambiarse los papeles: abandono de
Schumacher y gran remontada de Barrichello desde la última posición de la
parrilla de salida. El brasileño, sin embargo, también tuvo algunos problemas
con el F2005, sobre todo en las frenadas y los pasos por curva.
Sólo Toyota amenaza de momento el dominio de
Renault. Jarno Trulli, un ex compañero de Alonso, volvió a escoltarle en el
podio y ya es segundo en la clasificación de pilotos. Como en Malasia, el
italiano también estuvo lejos del español en Bahrein, a más de 13 segundos, pero
más lejos estuvo del tercer clasificado, un Kimi Raikkonen que poco a poco va
familiarizándose con el nuevo McLaren-Mercedes. Otro McLaren, el del español
Pedro de la Rosa, regaló las acciones más espectaculares de la carrera. El
sustituto del lesionado Juan Pablo Montoya arrancó en octava posición y acabó
quinto, después de adelantar a Jenson Button, Rubens Barrichello y Mark Webber.
Por algunos momentos dio la sensación de que De
la Rosa era Alonso y Alonso era Schumacher. Mientras el asturiano rodaba
cómodamente en la cabeza de la carrera, el catalán se peleaba por detrás con
cuantos pilotos le salían al paso. De la Rosa firmó un brillante estreno en el
Mundial con un quinto puesto que sabe incluso a poco después de ver el
desarrollo de la carrera. El de McLaren fue agresivo, mostró coraje, no se
rindió nunca y dejó una impresión gratísima pese a sus dos salidas de pista. |