Fernando
Alonso afrontará a partir del próximo mes de marzo su cuarta temporada oficial
en la Fórmula Uno. Tiene tan sólo 23 años, pero la experiencia de un veterano.
Su único objetivo es «mejorar la posición y resultados obtenidos en la temporada
2004. Ése es mi único objetivo» para 2005, ha repetido hasta la saciedad el
piloto ovetense. Y no lo va a tener fácil. El año pasado concluyó cuarto en el
Mundial de pilotos tras los dos de Ferrari (Michael Schumacher y Rubens
Barrichello) y el británico de BAR Honda Jenson Button. Por tanto, Fernando
Alonso deberá tener una presencia regular en los puestos de podio para acabar
entre los tres mejores pilotos del mundo al final de las 19 carreras de las que
consta el Mundial este año, frente a las 18 del pasado.
El piloto asturiano es, sin discusión, el líder de
la escudería Renault y lucirá el dorsal número 5, mientras que su nuevo
compañero, el italiano Giancarlo Fisichella, llevará el 6. El número 1 se
atribuye automáticamente al piloto campeón de la temporada precedente (Michael
Schumacher), mientras que el número 13 no existe por superstición.
El nuevo reto de Fernando Alonso para esta
temporada 2005 estará en readaptar su estilo de pilotaje a las condiciones que
ofrecerá un R-25 que estará profundamente transformado para cumplir
escrupulosamente con la nueva normativa en torno a la seguridad de conductores y
vehículos. Y ello no es una cuestión menor.
Los motores han de durar dos carreras y se
utilizarán neumáticos mucho más duros, ya que no se podrán cambiar en carrera
salvo pinchazo, por lo que los repostajes serán sólo de combustible. Asimismo,
la carga aerodinámica será menor a la habida hasta ahora. Con todo esto los
responsables de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) pretenden
reducir la velocidad y aumentar la seguridad. Los tiempos que se emplearán por
vuelta en los circuitos aumentarán considerablemente y los adelantamientos se
supone que serán más frecuentes, lo que redundará en el espectáculo.
Fernando Alonso basó la temporada pasada gran
parte de su éxito en las espectaculares salidas que protagonizaba. Unos buenos
reflejos, valentía e intuición, además de un sistema de tracción que le permitía
reaccionar antes que nadie sin patinar, fueron las claves para que el ovetense
ganara posiciones cuando salía de la parrilla y se apagaban los semáforos. En
cuanto a los adelantamientos, Alonso también ha dado sobradas muestras de arrojo
e inteligencia para esperar el sitio oportuno y el momento adecuado para rebasar
a un rival.
Este año, al menos sobre el papel, los
arranques serán más lentos porque las ruedas no agarrarán tanto al asfalto,
aunque éste será un problema que afectará a todos los pilotos. Pero, además, los
monoplazas serán en torno a los 2 o 3 segundos más lentos por vuelta que en
2004, lo que en teoría facilitará más los adelantamientos, ya que se tendrá que
frenar mucho antes en las curvas de lo que se venía haciendo hasta ahora. Éste
es uno de los puntos de los que Fernando Alonso puede sacar más partido: apurar
la frenada y rebasar al rival.
No obstante, el arrojo y las condiciones
técnicas de un piloto no son suficientes para garantizar el éxito. La Fórmula
Uno es un conjunto de detalles que tienen que funcionar a la perfección. Y una
parte fundamental es el coche. El nuevo R-25 será presentado oficialmente el
próximo 1 de febrero en Mónaco. Antes, a mediados de este mes de enero, está
previsto que Fernando Alonso comience a rodar con un monoplaza que ya tendrá
componentes del nuevo coche. Será a partir de ahí cuando se empezará calibrar si
el R-25 puede ser el coche que permita a Fernando Alonso avanzar en su reto para
2005 y cumplir su objetivo.