Manfredi había pensado en Richard Gere porque se parece físicamente a Adriano,
«pero Antonio Banderas es un gran actor, con una gran presencia física, que
interpreta de modo brillante. Es un actor de gran calibre, de gran seriedad, y
yo estoy contentísimo. Me han dicho que para encarnar a Adriano ha aceptado un
caché inferior al suyo habitual precisamente por amor al personaje, que era
español como él».
Manfredi hace referencia a la dificultad de convertir en guión cinematográfico
un libro que refleja el carácter intimista y muy complejo del emperador Adriano.
«De hecho -dice Manfredi- abandoné el intento varias veces pero, al final, me
convenció mi mujer. Me dijo que tenía que hacerlo por ser una obra cultural del
máximo nivel. Será una película con contenido, no un Gladiator».
Para el autor italiano «Adriano era un personaje complejo, de gran envergadura
intelectual, con relaciones humanas difíciles de representar: la relación con el
joven Antinoo, con la emperatriz esposa de Trajano, con su propia esposa... Pero
era, sobre todo, un hombre clarividente, cuya proyección política domina el
medio siglo posterior, el de apogeo del Imperio, cuando el sol brillaba con
fulgor de mediodía sobre todo el mundo antiguo».
Todo un reto en el mundo del cine ya que, como dice Manfredi, «Hollywood es
capaz de coger a Homero y hacer hamburguesas».