Desde la noche del domingo, a Jorge Drexler parece haberle salido un apéndice.
Es una estatuilla dorada de unos cuatro kilos de peso, el Oscar a la mejor
canción, que tiene el valor añadido de ser el primer tema en castellano que se
lo lleva en la historia de estos premios. El cantautor uruguayo afincado en
España ha decidido pasearse con su galardón por Madrid.
Y no ha dudado en entonar nuevamente 'a capella'
unas notas de 'Al otro lado del río', como hiciera en la ceremonia, tras recibir
el premio, una manera de desquitarse del "feo" que le hizo la organización del
show televisivo de los Oscar, que decidió colocar sobre el escenario a Antonio
Banderas y a Carlos Santana para intepretar el tema.
"Creo que voy a hacer una gira a 'capella'.
Llevar la guitarra en los aviones es un coñazo", dice, y añade: "La puedo
titular 'A capella rema tour', y canto sólo esa canción y 22 segundos, pero con
el mismo caché", dice entre risas y bostezos, y es que lleva tres días durmiendo
mal, en aviones de acá para allá.
En cuanto a la controvertida actuación que
ofrecieron Banderas y Santana, Drexler sólo tiene palabras de agradecimiento
para el malagueño. "Antonio se encontró en una situación muy difícil,
compitiendo con un volumen de guitarra brutal. Además, la limitación de tiempo
le obligó a eliminar las pausas de la canción. Es muy fácil reírse, pero hay que
ponerse en su lugar. Yo sólo vi a una persona poniendo el corazón, demostrando
gallardía, saliendo ahí delante del museo de cera", como define Banderas al
auditorio lleno de estrellas del Teatro Kodak.
De hecho, Drexler cree que ha ganado un amigo.
Cuenta que Banderas se puso en contacto con él y con el director de 'Diarios de
motocicleta', Walter Salles, para decirles: "Yo sólo canto si queréis, si no me
quedo esquiando en Aspen". Drexler, que por cierto es otorrino, era consciente
de que el actor tiene "un estilo muy diferente del suyo", sin embargo, se aplicó
aquello de "mejor malo conocido..." e invitó a Banderas a seguir adelante. Y es
que se comentaba que Enrique Iglesias era otro de los aspirantes a interpretar
'Al otro lado del río'.
¿Cómo cambia la vida un Oscar? Para empezar,
"lo utilizamos de salvoconducto para entrar en las fiestas a las que no
estábamos invitados", cuenta Drexler, que, en tono más serio, dice que espera
que el premio le permita" trabajar con un poco más de infraestructura, para
pulir más artísticamente el trabajo". Por lo pronto, comienza un periplo por las
televisiones de EEUU.
No tiene en mente, por el momento, regresar a
su país natal, Uruguay, a pesar de tener ganas confesas de "pasear el muñeco por
allá", y más ahora que la nación vive momentos de cambio, con el ascenso al
poder de Tabaré Vázquez, el primer presidente de izquierdas. De hecho, en su
discurso de investidura mencionó a Jorge Drexler, quien comenta risueño: "En dos
días me han saludado dos jefes de Estado", ya que José Luis Rodríguez Zapatero
le envió una carta de felicitación.
Y es que, aunque uruguayo de nacimiento,
Drexler se siente también español. Lleva 10 años viviendo en Madrid, y es en
esta ciudad donde ha desarrollado toda su carrera artística. Y le enorgullece
que su premio se haya sentido como propio por muchos: por los españoles, por los
uruguayos, por la comunidad iberoamericana...
"No veo una contradicción sentirse de dos
lugares. La capacidad de amar lugares es similar a la capacidad de amar a las
personas. Puedes querer a muchas personas de diferente manera", afirma.
"Es fácil sentirse parte de Madrid, aunque seas
nuevo. Es una ciudad abierta, con un punto de euforia que a veces cansa, pero
que te incluye rápidamente". Y cuenta que el 11-M le hizo darse cuenta de "cuan
vulnerable es eso tan lindo". "Es una ciudad donde ponen una bomba y muere gente
de 13 nacionalidades (...) Estaban atacando precisamente la capacidad de Madrid
de integrar cosas".