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Luis Filipe Madeira, más
conocido por Luis Figo, nació el 4 de noviembre de 1972
en un suburbio de Lisboa
llamado Almada, que desde la capital portuguesa se conoce como la
otra orilla. Es el hijo único
del matrimonio compuesto por Antonio y María Joana a quienes está
muy unido. De hecho, asegura que gran parte de su éxito se lo debe
a ellos, que siempre estuvieron a su lado, apoyándole para que
hiciera realidad su deseo de ser un gran futbolista. Su madre es
costurera, y su padre comerciante.
Pero la familia pronto se trasladó a Cova de
Piedades, un humilde barrio lisboeta. Allí vivían en una casita
baja, ubicada en un terreno sin edificar y en un ambiente de clase
baja. En esas calles, Luis comenzó a dar rienda suelta a su pasión
futbolística, jugando con los niños mayores.
Cuando tenía dos
años, Figo se abrió la cabeza con una esquina al intentar, sin éxito,
dar una patada a una pelota. Este pequeño incidente, que le costó
una cicatriz para toda la vida, no le desalentó ni por un segundo:
siempre quiso ser futbolista, y nada le apartó de su empeño. Tan
fuerte era que su madre ha dicho alguna vez que el pequeño Figo
“no comía ni dormía por culpa del balón. Era un auténtico
tormento”.
Fue un buen estudiante, sobre todo de matemáticas,
aunque tuvo que dejar los estudios en
el último año antes de entrar en la universidad por las exigencias
de su profesión.
Su gran técnica y la precisión de sus pases le han convertido en uno de los
mejores extremos del mundo. De no haber sido futbolista, le hubiera gustado ser
psicólogo.
Comenzó su carrera deportiva en el Barrocas B,
un modesto club del barrio de trabajadores donde nació. A
los nueve años, ingresó en los infantiles del Os Pastilhas, un
equipo de barrio que debe su nombre a su patrocinador, una marca de
pastillas digestivas, y en 1985 firmó por el Sporting de Lisboa,
donde comienza a explotar su fama, alli pasaba todas las tardes
después de salir de clase, entrenando hasta que le daban las tantas
de la noche, sin acordarse de probar bocado. Tanto es así, que sus
padres pidieron a los directivos del equipo que le dieran algo de
comer después del entrenamiento. Su trayectoria en el conjunto luso
le lleva al Barcelona, donde se convierte en una pieza clave del
equipo.
Luis Figo fue un fichaje
de Johan Cruyff, el ténico holandés se hizo con los servicios del portugués
para poder borrar la huella del hasta entonces ídolo de la afición culé:
Michael Laudrup. Llega al FC Barcelona cuando solo contaba con 22 años y tras
militar en las filas del Sporting de Lisboa desde los 12 años.
Su excelente actuación
con el equipo lisboeta ante el Real Madrid en encuentro de la copa de la UEFA en
1994 hace que los dos grandes del fútbol español, Madrid y Barça, emprendan
una guerra más, esta vez con el joven Figo de por medio. Valdano insiste en su
contratación, pero por 40 millones de pesetas el Real no llega a un acuerdo y
el Barcelona se mete por medio y logra hacer la oferta más firme por el
jugador, que tuvo grandes problemas ya que firmó a su vez por varios clubes
italianos.
En el año 2000, el recién
elegido presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, firmó un precontrato con
el agente del jugador, José Veiga, por el que Figo ficharía por el Real si
Florentino era elegido presidente. Si alguna de las partes no cumplía el
contrato la indemnización sería de 5.000 millones de pesetas.
La complejidad de la
operación hizo que hasta los más allegados a Florentino cuestionaran la
contratación del luso. Sin embargo el presidente, entonces candidato, echó un
órdago en plena campaña electoral: "Si yo salgo presidente y Figo no
viene al Madrid, pagaré los abonos de la siguiente temporada de todos los
socios". Pero Florentino cumplió con su palabra y Figo con su contrato.
En el 2000 recaló en el Real Madrid, donde ya
ocupa un lugar destacado entre los jugadores más admirados del
equipo. Es un líder dentro del campo, un auténtico ídolo de masas
que no pierde las buenas costumbres: de blanco sigue sumando títulos.
En su primera temporada ganó la Liga. Ahora, en su mejor momento,
quiere engrandecer su palmarés sumando nuevos títulos con el Real
Madrid.
Figo es el Bota de Oro 2000, el mejor jugador del
mundo.
Figo esta casado con la modelo sueca Helen
Swedim. Barcelona fue la ciudad elegida y el destino quiso que un día
se cruzase en su camino la entonces estrella del Fútbol Club
Barcelona, y hoy del Real Madrid, Luis Figo. En un concierto de
flamenco, quizá el amor les embrujó al ritmo de bulerías, tangos
o fandangos, eso sí, lo que es seguro es que les trajo muchas alegrías,
y una felicidad que se vio colmada con el nacimiento, en 1999, de su
hija Daniela. Recelosos de su intimidad, hasta hace poco tiempo
parecía que el matrimonio no entraba en sus planes más inmediatos,
aunque la boda de ensueño que protagonizaron en el Algarve
portugues en el 2001 demuestra lo contrario. Helen se confiesa buena
ama de casa, le encanta cocinar y la restauración, afición a la
que ha sabido sacarle partido como empresaria de un restaurante de
comida japonesa, el Kin Sushi Bar, que abrió con una amiga en la
zona del Example, aunque parece que ha vendido su participación al
trasladarse a Madrid. Tienen dos hijos, y otro que viene de camino,
que nacera en el 2005.
Regate, desborde, goles, asistencias,
personalidad y toneladas de trabajo que complementan una calidad
fuera de toda duda. Eso, y mucho más, es Luis Figo. Uno de los
mejores jugadores del mundo y, sin discusión, el más brillante y
efectivo pasador que existe hoy en día en el balompié mundial.
Ahora, en el Madrid, convertido en una estrella
mundial, el jugador portugués quiere que otros niños puedan
disfrutar de una oportunidad como la que él tuvo, ha decidido crear
una fundación solidaria que llevará su nombre.
El objetivo es ayudar a niños sin recursos a
abrirse camino en la vida a través, básicamente, del deporte,
aunque sin descuidar tampoco la educación y la cultura.
Figo quiere implicarse activamente en este
proyecto; no desea ser sólo un futbolista famoso que pone el nombre
para servir de reclamo. Su intención es ser uno más y colaborar,
entre partido y partido, en la labor social que llevarán a cabo los
miembros de su fundación.
En principio, los beneficiados serán los niños
portugueses que viven en los barrios más pobres de Lisboa. Y es que
el mismo Figo, hoy multimillonario y famoso en todo el mundo, pasó
su infancia en uno de estos suburbios, y sabe que, aunque él tuvo
suerte, es difícil para esos pequeños salir adelante en la vida.
Por eso, se trata de darles un motivo para luchar
y superarse; una alternativa para llenar sus horas de ocio y que no
caigan en las garras de la droga o de la marginación: la práctica
del deporte.
Así, la Fundación Luis Figo tendrá como sede
la capital portuguesa, aunque su ámbito de acción no se limitará
necesariamente a ese país. En cualquier caso, tanto en su país
natal como en España, pronto tendremos más noticias sobre este
proyecto solidario, que el jugador madridista quiere presentar públicamente.
Quién sabe si gracias a este programa se descubrirá un nuevo genio
del fútbol.
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