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Biografía
Juan Carlos
Ferrero |
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El 15
de agosto de 1971 Eduardo y Sari se unieron en matrimonio del cual les nacen 3
hijos: Ana 1972- Laura 1975- Juan Carlos 1980. Eduardo empieza a practicar el
frontenis en 1970 porque vio jugar a unos amigos y le gusto. A partir de ese día
empieza a practicarlo con cierta regularidad, siempre que tenia algún rato
libre, empezando a competir en 1976 en plan amateur (aficionado), jugando en
aquella época el campeonato provincial en división de honor, quedando
campeones. Nace Juan Carlos en 1980
y desde los 3 años que ya empieza
a poder sostener las raquetas de su padre con sus pequeñas manos,
ya es normal verlo por cualquier lugar de la casa dándole como puede a
la pelota. A medida que va creciendo esto
se convierte en una constante, ya que siendo un chaval desde la infancia ha sido
un deportista total, demostrando en todas las variedades del deporte, tanto como
en futbito, en bicicleta (tipo mountain-bike), por aquel entonces una marca como
“California”, ya se demostraban sus habilidades en el deporte.
Eduardo,
en su practica en el frontenis, lleva a cabo una serie de competiciones, a
destacar “Valencia Frontenis Club” o “el Sedavi”,
en las cuales va siempre
acompañado por Juan Carlos. El cual llega a ser campeón en división de Honor
en Benjamines, con una edad de 8 años. Conociendo a jugadores como Borredá,
Frias, Paquito de Sedavi, Olivares y muchos
otros.
El
cambio del frontenis al tenis, es una pura concidencia, Eduardo por una lesión,
ya que en aquel entonces, no existian masajistas, fisioterapeutas, etc.,
debido a esto, Eduardo reflexiona sobre su futuro y el de Juan Carlos,
ello inculca a la práctica del tenis, observando Eduardo sus caracteriticas
como jugador (buena actitud y derecha), esto es la verdadera introducción en el
mundo del tenis de Juan Carlos.
A
partir de esta decisión es cuando Eduardo, toma contacto con Vicente Penadés, monitor del Club de Tenis Helios y
empezar con entrenamientos de forma habitual, esto durará un año, en el
transcurso de este año, Eduardo conoce a un jugador de tenis, Carlos Ripoll, el
cual participa en el Open Nacional celebrado en el propio Club Helios. Es aquí
cuando Eduardo sugiere que dicho jugador observe el juego de Juan Carlos, y que
emita su opinión sobre sus características técnicas, aprobando rapidamente la
facilidad del golpe de bola, junto a su movilidad.
Sus mejores armas son su potente derecha (que
busca las líneas y las esquinas con acierto), lo que le permite desplegar un
gran juego desde el fondo de la pista y su solidez mental, conseguida, según
Juan Carlos, gracias a su padre Eduardo Ferrero y a su entrenador Antonio Martínez
Cascales, con el cual trabaja desde que tenía nueve años.
“Desde pequeño me he preparado mentalmente
con mi padre y también con mi entrenador”. Para Juan Carlos es clave para
mentalizarse “pensar siempre en positivo”.
Sin embargo, Juan Carlos considera que aún debe
mejorar su mentalidad, su saque y sobre todo la volea.
Es un jugador muy tranquilo que no pierde el
temperamento en la pista. Entrena seis horas diarias y suele viajar con su
entrenador y algunas veces con su familia
A pesar de que su superficie favorita es la
tierra batida (siendo su torneo favorito el Roland Garrós), Juan Carlos se
desenvuelve muy bien en las superficies rápidas.
“De pequeño siempre entrenaba en este tipo
de superficies y me acostumbré a ellas. Por mis características de juego
tampoco es que suba demasiado a la red como el resto de los españoles. Me gusta
jugar en green set, en superficies que no sean demasiado rápidas. En general la
pista dura sí que me gusta”
Sus mejores amigos en el circuito son los
jugadores españoles y los argentinos.
En el circuito es conocido como el
“mosquito”, ya que “revolotea en la pista y cuando menos te lo esperas te
tira una de sus derechas que son como picaduras”. Se le conocen otros apodos
como: “El chavalín”, “Ferrero Rocher”, “El otro niño”, “Riquín”,
“Junior, “Juancar”, "Juanqui" y “Ferri”.
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