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Biografía
Fernando
Alonso |
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A los 3 años,
su padre José Luis le metió en un kart, el fue su primer mentor.
Poco imaginaba que aquello sería el pistoletazo de salida a una fulgurante carrera deportiva.
Lo que comenzó como un capricho paterno despertó en el niño una pasión por los circuitos que le ha llevado a batir récords.
Le enseñó
una consigna que Fernando siempre tiene en la boca. "No te
olvides de que el segundo es el primero de los tontos".
Viajando en furgonetas, la familia Alonso se pateaba el norte de
España en busca de competiciones donde deslumbrar. El pequeño
Fernando creció como piloto y niño en esta disciplina, considerada
la base del automovlismo.
Quienes conocen bien a Fernando Alonso saben que no es un novato con suerte que se ha colado entre los grandes de la Fórmula 1. El piloto asturiano llegó a los circuitos con un impresionante palmarés como corredor de karts, Campeonato del Mundo incluido. El Nano se ha ganado a pulso ser una estrella del automovilismo.
El Nano, como le llaman sus amigos, es un auténtico veterano en el mundo de la velocidad. Ganó su primera carrera sobre un kart con seis años, y un año después ya era campeón infantil de Asturias. Siguió sumando triunfos en las temporadas siguientes, en las categorías infantil, cadete y junior. Con 13 años se proclamó Campeón de España por primera vez, y renovó el título durante tres temporadas consecutivas. A los 14 años debutó en el Mundial de Karting: un año después ya era campeón del mundo.
Cambió los karts por los monoplazas a los 17 años, y no le fue nada mal. No sólo ganó el Euro Open Movistar Nissan, sino que poco después logró fichar por el equipo Astromega y competir en la Fórmula 3000. Sus buenos resultados en la pista llamaron la atención de los cazadores de talentos de la Fórmula 1: varios equipos se interesaron por él, entre ellos Ferrari, Benetton y Renault, que fue quien finalmente se llevó el gato al agua.
Mucho
tuvo que jugarse Adrián Campos cuando decidió promocionar a
Fernando en la Fórmula Nissan, una confianza que devolvió con un
triunfo en la categoría. Metódico e introvertido, la conexión con
su vehículo siempre fue plena. Unos años en los que Pedro
Martínez de la Rosa eclipsaba su nombre entre los aficionados al
motor en España.
Con 18 años
demostró que estaba preparado para dar el gran salto a la fama. Con
su victoria en la Fórmula 3000 que dejaba entrever lo que
demostraría años más tarde. La lágrimas asomaron por su rostro
tras concluir su primera prueba en la Fórmula 1. Fue en Australia
dónde comenzó a escribir su propia historia en la élite del
motor.
Aunque no fue Renault, sino Minardi, quien permitió a Alonso debutar en la Fórmula 1. Fue en 2001: con sólo 19 años, el Nano se convertía en el tercer piloto más joven de la historia del automovilismo. Pero su juventud no impidió que el asturiano se ganara el respeto de sus compañeros y de la prensa especializada. Tan impresionante fue aquella primera temporada que Renault decidió reclamarlo y emplearlo como probador del equipo durante 2002. Un año más tarde, Fernando volvió a la competición, esta vez como piloto oficial de Renault. Flavio
Briatore es su gran valedor y su jefe en la escudería Renault.
Apostó por él y la jugada le salió redonda.
Su segunda temporada en la Fórmula 1 fue decisiva. No sólo consolidó su posición como uno de los grandes pilotos del momento, sino que también protagonizó un momento histórico para el automovilismo en España. Con su victoria en el Gran Premio de Hungría, en agosto de 2003, Fernando Alonso se convirtió en el primer piloto español –y también el más joven- en ganar una carrera del Campeonato del Mundo de Fórmula 1. Aquella hazaña le valió el reconocimiento unánime de sus compañeros, la prensa especializada y la afición.
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