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Angelina Jolie Voight nació el 4 de junio de 1975 en Los Ángeles,
California (USA). Hija del oscarizado actor Jon Voight, el mundo del cine no le
fue precisamente ajeno, desde su más tierna infancia. Tras estudiar
interpretación en el Instituto teatral de Lee Strasberg y representar varias
obras, Angelina trabajó profesionalmente como modelo a ambos lados del atlántico.
Su bien proporcionado 1,70 y sus sensuales labios le abrieron también las
puertas del mundo de la música, paseando su palmito en los video-clips de
celebrados artistas como Lenny Kravitz o Meatloaf. Casada y divorciada del actor
John Lee Miller, y con el también actor Billy Bob Thornton con quien se caso el 5 de mayo
de 2000, con el que tiene adoptado un niño camboyano llamado Maddos.
Su debut en el cine tuvo lugar al lado de su padre y de Ann Margret,
interpretando un pequeño papel, cuando todavía era una niña (7 años), en la
comedia "Lookin' to Get Out" (1982, Hal Ashby). No sería hasta 11 años
después que retornaría a la gran pantalla con la más bien olvidable
"Cyborg 2" (1993, Michael Schroeder), una cinta de ciencia-ficción
futurista con Elias Koteas, el veteranísimo Jack Palance y Billy Drago,
completando el reparto. A esta cinta le seguiría la no menos mediocre
"Hackers" (1995, Iain Softley) donde coincidió con su primer marido y
que narraba la consabida historia de jóvenes rebeldes del chip que ponen en
jaque al sistema pero sólo para acabar enfrentándose con sus conocimientos
informáticos a los malos de rigor.
Estancada en la serie B, protagonizaría el oscuro thriller "Without
evidence" (1995, Gill Dennis), el drama sobre jóvenes mancilladas
sexualmente por un profesor que se rebelan contra las normas establecidas
"Foxfire" (1995, Annette Haywood-Carter) y la comedia "Love Is
All There Is" (1996, Joseph Bologna y Renée Taylor) con Barbara Carrera.
Subiendo un poco el listón, intervendría en la estimable comedia romántica
"Mojave Moon" (1996, Kevin Dowling) junto a un magnífico elenco
formado, entre otros, por Danny Aiello, Anne Archer, Michael Biehn y Alfred
Molina.
Más tarde intervendría en varios productos televisivos como el western
"True women" (1997, Karen Arthur), "George Wallace" (1997,
John Frankenheimer) - trabajo por el cual obtuvo estupendas críticas -, y
"Gia" (1997, Michael Cristofer ), la biografía de la malograda
supermodelo de los años 70, Gia Carangi, considerada la primera top model
norteamericana. En cine, su siguiente trabajo fue "Playing God" (1997,
Andy Wilson) con David Duchovny y Timothy Hutton, se trataba de un aceptable
thriller sobre un cirujano que es desposeido de su licencia tras efectuar una
operación drogado y acaba trabajando para un delincuente atendiendo a
criminales heridos que no pueden ariesgarse a ir a un hospital. Cómo no, acaba
enamorándose de la chica del jefe (Jolie, por supuesto)..
Cerca ya de su momento de gloria, aunque aún participando en filmes de segunda
fila, coprotagonizó, junto a Rosanna Arquette y Mekhi Phifer, "Hell's
kitchen" (1998, Tony Cinciripini) un filme melodramático en el que Jolie
interpretaba a la antigua novia de un ex-convicto que, una vez que éste es
liberado de la cárcel tras cinco años de condena, está empeñada en que su
actual novio lo mate.
Sin abandonar el melodrama pero si los disparos, intervino en el drama coral
"Jugando con el corazón" (Paying at heart, 1998, Willard Carroll) al
lado de "monstruos" de la pantalla como Sean Connery, Gillian
Anderson, Ellen Burstyn, Dennis Quaid, Gena Rowlands o Madeleine Stowe. El
filme, pese a no ser un gran éxito, la catalpultó al cine de categoría A, al
demostrar que era una algo más que una cara bonita y no desentonar
interpretativamente en medio de tan sensacional reparto.
Su siguiente filme, ya decididamente en la primera división de las actrices de
su generación, fue "Fuera de control" (Pushing tin, 1999, Mike
Newell) donde compartió protagonismo con John Cusack y con su segundo marido
Billy Bob Thorton. La cinta era una comedia sobre las tirantes relaciones entre
los operarios de una torre de control de un aeropuerto.
La impactante presencia física de Jolie, la convirtió inmediatamente en un
sex-symbol y en un rostro popular, algo refrendado por su aparición en "El
coleccionista de huesos" (The bone collector, 1999, Phillip Noyce). Este
filme era una explotación indisimulada (y bastante risible) de los hallazgos
argumentales y formales de "Seven" (1995, David Fincher) en la cual
Denzell Washington interpretaba a un policía tetrapléjico que guiaba a
Angelina tras la pista de un psicópata que iba cometiendo asesinatos en serie.
Al final de la película, el personaje de Washington, pese a su invalidez, se
enfrentaba en una lucha a muerte contra el "serial killer", derrotándolo
literalmente... ¡a mordiscos!.
Con 24 años, toco el cielo con las puntas de los dedos al conseguir el Óscar
a la mejor actriz secundaria por "Inocencia interrumpida" (Girl
interrupted, 1999, James Mangold) una película sobre jóvenes con problemas
psicológicos que conviven internas en un centro, creando entre ellas fuertes
lazos de amistad. La cinta fue producida y protagonizada por Winona Ryder que se
diseñó un vehículo para su lucimiento a su medida (con claras miras a
conseguir la preciada estatuilla como mejor actriz).
El berrinche que debió llevarse al quedarse con un palmo de narices, mientras
su compañera de reparto se llevaba la gloria, tuvo que ser de los que hicieron
época. Lo cierto es que el papel de Angelina Jolie era mucho más enjundioso,
pese a su mayor brevedad, y la hija de Jon Voight le supo imbuir una gran
verosimilitud. Convertida en una nueva superestrella, Jolie intervino junto a
Nicolas Cage en "60 segundos" (Gone in sixty seconds, 2000, Dominic
Sena), una cinta de estética videoclipera sobre ladrones de coches que tuvo un
gran éxito de taquilla (si bien la crítica la machacó de forma
inmisericorde).
Su papel en "Lara Croft: Tomb Raider" (Tomb Raider, 2000, Simon West),
interpretando a la curvilínea protagonista de uno de los videojuegos más
populares entre la chavalería, apuntala aún más su posición entre las
estrellas y, poniendo un granito de arena más en su reputación de sex-symbol,
interpreta, junto a Antonio Banderas, tórridas escenas de amor en
"Original sin" (2001, Michael Cristofer). Tampoco le hace ascos a la
comedia romántica participando en "Life or something like it" (2002,
Stephen Herek) donde tiene como "partenaire" a Edward Burns.
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